Te he puesto alas,
no para que puedas volar,
sino para descender hasta mi.
Pensarte es peligroso,
tenerte lejos es peligroso,
yo quisiera que conocieras mi ebriedad de ti,
eso que es fuego y es oscuridad,
la luz contra la nada de perderte,
no tenerte más que en el recuerdo
de un olfateo ansioso
con el que pretendía arrancarte de todos.
Te he puesto alas para que puedas venir a verme siempre,
por que tu vives donde las cosas altas
y yo donde los tontos,
que de tonto que soy aspiro a una diosa
con la determinación de un profeta,
que desde el día en que te vi
no he podido ya sacarte de mi cabeza.
Quisiera que vieras como estoy celoso de todos
y como acabaría con sus vidas y sus miradas.
Yo no se decirte con palabras
lo que no te haya dicho ya con besos,
que soy dos personas y las dos te aman,
que yo te amo,
y que el hombre que quiero ser para ti...
te ama.
jueves 19 de enero de 2012
domingo 25 de abril de 2010
Tractatus.
El mundo es el conjunto de todos los hechos. Un hecho son objetos en relación. Tú y yo en ese estar ahí hablando por ver si habrá o no frenesí, es un hecho. Formamos parte del mundo. Y cualquier cosa pensable es lógica. ¿Es lógico que un meteoro caiga entre nosotros llevándose consigo ese estar ahí hablando que es un hecho, que es mundo? Sí, es perfectamente lógico, pues puedes pensarlo. ¿Es lógico que te llame amor mío odiándote como te odio? Es lógico. ¿Y qué es ilógico? Lo que no podemos pensar, lo que no podemos imaginar, lo que no podemos expresar. Tú eres lógica dentro de los límites de tu vida, pues puedo pensarte de pequeña, de mayor, en otra cama que no sea la mía; mas no puedo imaginarte más allá de esos límites, ni tú misma puedes, qué había antes de nacer, que habrá tras la muerte. Eso es lo ilógico, lo que no podemos pensar. Pero entonces cualquier cosa que te diga es válida; asesinar es justo, te digo, y eso es lógico. Tan lógico como decir que asesinar es injusto. Cualquier proposición afirmativa es lógica. Es tan lógico que corramos y corramos ahí en esa estrecha cama en busca de lo instantáneo como que tú me vuelvas la cara para siempre. Cualquier proposición afirmativa tiene el mismo valor. Vamos, matemos a ese estúpido asesino. No, ese asesino sólo se dedica a hacer el bien. La ética no existe, pues admitir que existe sería dotar a unas proposiciones afirmativas de más valor que otras, y eso es ilógico. ¿Entonces este estar ahí hablando nosotros no tiene más valor del que tendría otro estar ahí hablando con otra persona? Según las reglas de la lógica, si, pero como sea que esas reglas no se nos pueden aplicar, pues no necesitamos expresarnos con palabras, no. A eso se refiere la expresión “el valor de las miradas”. Wittgenstein constata.
miércoles 10 de marzo de 2010
De las relaciones personales desde un punto de vista extraplanetario.
En un principio nos pasaba lo que a ustedes, pero la evolución tecnológica nos permitió alcanzar la utopía. Nuestro planeta es muy parecido a este, y la sociedad que en el surgió adolecía de los mismos problemas que la suya.
Cuando por fin descubrimos las leyes objetivas de la sociología llegamos a la conclusión de que para alcanzar el bienestar había que acabar con las relaciones personales, o mejor dicho, hacerlas funcionales.
El primer paso que se dio fue aislar la reproducción del acto sexual; tanto la concepción como el proceso de embarazo se hacían en laboratorios, en úteros artificiales. La reproducción ya no era excusa para el sexo.
El siguiente paso se dio gracias a la manipulación genética y consistió en acabar con los criterios del amor físico: fuerza, belleza, juventud. En pocas generaciones todos nosotros estábamos hermanados por una fealdad terrible. Algunos dijeron que esto daría igual, que los criterios del amor físico cambiarían, pero no sucedió así, pues estos obedecían a instintos inmodificables.
Esta medida ya rebajó mucho las necesidades sexuales de nuestra especie, los contactos personales cayeron en picado. Comenzó entonces el programa de inhibición sexual, al que la gente se apuntó en masa. En un principio se planteó la posibilidad de procurar esta inhibición sexual a través de la propia manipulación genética, pero no fue posible crear miembros viables de nuestra especie sin órganos sexuales. Hubo que echar mano de los fármacos.
Pero entonces llegó el peor de los problemas, cómo acabar con el amor propiamente dicho, con la ternura. Pese a las medidas antes expuestas, eran muchos de nosotros los que se empeñaban en seguir manteniendo relaciones personales. El afecto, el cariño, eran necesidades que no podíamos combatir.
La solución llegó de la mano de un programa informático diseñado a imagen y semejanza de lo que vosotros llamáis Dios. Cuando estás dentro tienes la falsa sensación de estar en comunión con el resto de integrantes de la especie. Es, sin duda, la perfección, y procura más afecto y cariño y de una intensidad mayor de la que cualquier contacto personal podría dar.
Con esto, se dio lugar a la plenitud del individualismo y del funcionalismo social. Somos capaces de vivir totalmente aislados unos de otros, y las relaciones son meramente laborales o administrativas. Somos felices.
Aun así, algunos sujetos se empeñan en buscar afecto en otros de su especie; en el mejor de los casos se suicidan ante la frustración de no encontrarlo. Pero, si encuentran ese afecto, los matamos.
Cuando por fin descubrimos las leyes objetivas de la sociología llegamos a la conclusión de que para alcanzar el bienestar había que acabar con las relaciones personales, o mejor dicho, hacerlas funcionales.
El primer paso que se dio fue aislar la reproducción del acto sexual; tanto la concepción como el proceso de embarazo se hacían en laboratorios, en úteros artificiales. La reproducción ya no era excusa para el sexo.
El siguiente paso se dio gracias a la manipulación genética y consistió en acabar con los criterios del amor físico: fuerza, belleza, juventud. En pocas generaciones todos nosotros estábamos hermanados por una fealdad terrible. Algunos dijeron que esto daría igual, que los criterios del amor físico cambiarían, pero no sucedió así, pues estos obedecían a instintos inmodificables.
Esta medida ya rebajó mucho las necesidades sexuales de nuestra especie, los contactos personales cayeron en picado. Comenzó entonces el programa de inhibición sexual, al que la gente se apuntó en masa. En un principio se planteó la posibilidad de procurar esta inhibición sexual a través de la propia manipulación genética, pero no fue posible crear miembros viables de nuestra especie sin órganos sexuales. Hubo que echar mano de los fármacos.
Pero entonces llegó el peor de los problemas, cómo acabar con el amor propiamente dicho, con la ternura. Pese a las medidas antes expuestas, eran muchos de nosotros los que se empeñaban en seguir manteniendo relaciones personales. El afecto, el cariño, eran necesidades que no podíamos combatir.
La solución llegó de la mano de un programa informático diseñado a imagen y semejanza de lo que vosotros llamáis Dios. Cuando estás dentro tienes la falsa sensación de estar en comunión con el resto de integrantes de la especie. Es, sin duda, la perfección, y procura más afecto y cariño y de una intensidad mayor de la que cualquier contacto personal podría dar.
Con esto, se dio lugar a la plenitud del individualismo y del funcionalismo social. Somos capaces de vivir totalmente aislados unos de otros, y las relaciones son meramente laborales o administrativas. Somos felices.
Aun así, algunos sujetos se empeñan en buscar afecto en otros de su especie; en el mejor de los casos se suicidan ante la frustración de no encontrarlo. Pero, si encuentran ese afecto, los matamos.
viernes 5 de marzo de 2010
Ascuas.
A aquellos dos se les notaba
En la mirada
Que ya no había fuego
Que sus noches iluminara.
¿Y en qué momento se fue la ternura
para dar paso al cuerpo de este
hombre que ya no es mi hombre,
que no huele como él,
que ya no olfatea obsceno
en busca de mis formas?
¿En qué momento mudó ella
en otra mujer que ya no reconozco,
que no tiene un lugar para mi,
que ya no me recibe sedienta?
En la mirada
Que ya no había fuego
Que sus noches iluminara.
¿Y en qué momento se fue la ternura
para dar paso al cuerpo de este
hombre que ya no es mi hombre,
que no huele como él,
que ya no olfatea obsceno
en busca de mis formas?
¿En qué momento mudó ella
en otra mujer que ya no reconozco,
que no tiene un lugar para mi,
que ya no me recibe sedienta?
jueves 19 de noviembre de 2009
Teoría Fundamental.
Aquejados de fealdad
Quisimos conquistar
Con palabras y mentiras.
¿Mentiras?
Poesía.
La belleza como instrumento
Que moldea el papel
Jugoso cuerpo penetrado
Por el lápiz cual falo
Y no se queja,
Se goza
Nos vertimos como semilla
Y gime en su lengua madre
Presa de los ardores
Rígidos amantes después.
Quisimos conquistar
Con palabras y mentiras.
¿Mentiras?
Poesía.
La belleza como instrumento
Que moldea el papel
Jugoso cuerpo penetrado
Por el lápiz cual falo
Y no se queja,
Se goza
Nos vertimos como semilla
Y gime en su lengua madre
Presa de los ardores
Rígidos amantes después.
martes 17 de noviembre de 2009
Ahí.
Esto empieza como empieza todo, pero esta vez no empieza en cuaderno naranja, empieza desde aquí, desde lo artificial de este teclado que no me gusta por lo aspero de las teclas. Y no me gustan, no me gustan por la infelicidad de sus caras, por ese no enterarse de nada, esa gesticulación entre la ignorancia y la inocencia, como si se tratase de barbaros ante un ordenador. Ni me gustan las lineas de sus rostros.
Animal. El hombre es animal, y cuando digo hombre digo hombre, y descarto a las mujeres por su delicadeza, por su hacer pausado, pasional que trasciende lo animal. Y despues de todo la realidad está ahí. ¿Donde? De verdad que no me gustan las lineas de sus rotros. ¿De quien? Solo se que es dificil superar ese eso animal que nos lleva a la decadencia, a la duda. Pero ahí están esos amantes en circulos polares que nos enseñan la delicadeza de tocar con algo más que las manos. Y si eso es posible, ¿por qué no su melena rubia entre espigas y galgos?.
Animal. El hombre es animal, y cuando digo hombre digo hombre, y descarto a las mujeres por su delicadeza, por su hacer pausado, pasional que trasciende lo animal. Y despues de todo la realidad está ahí. ¿Donde? De verdad que no me gustan las lineas de sus rotros. ¿De quien? Solo se que es dificil superar ese eso animal que nos lleva a la decadencia, a la duda. Pero ahí están esos amantes en circulos polares que nos enseñan la delicadeza de tocar con algo más que las manos. Y si eso es posible, ¿por qué no su melena rubia entre espigas y galgos?.
miércoles 11 de noviembre de 2009
Si lo cotidiano explota.
Ten cuidado si viajas al centro
Allí el festival de caderas
Es insoportable e imposible
No clavar mirada lasciva
Maldita farsa de pechos
Carnosos que atraen
Bocas hambrientas postlactantes
Apocalipsis urbano de labios
Impropios bajo la lluvia
De fuego de un sol inclemente
Deviene la belleza en voluptuosidad
Desheredados los ojos
De cualquier muchacha divina
Virginal visión del paraíso
En cuerpos de perfecta inocencia
Blanca llanura de espíritu
Sobre carne
Trocado todo
En carne sobre plástico
Plástico sobre nada
Dios ya no cree en las mujeres
Ya ni siquiera lo intenta.
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